El título de “rey" se asocia con la idea de reinar y gobernar. El sacerdote está activo en el servicio de los sacrificios a los efectos de reconciliar al hombre con Dios. De un profeta se espera que anuncie la voluntad de Dios y prediga acontecimientos que vendrán.
Reinar y gobernar, dar lugar a la reconciliación con Dios y predecir el futuro: todo esto puede encontrarse con suma perfección en Jesucristo.