El Dirigente de la comunidad ofició con el siguiente texto bíblico: «Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido» (Juan 13:5)
Entre los pensamientos que se escucharon durante la prédica destaca que Jesús nos limpia para que nos sea posible acceder al reino de Dios. Por tanto, el acto bautismal es un lavado del pecado original. Es necesario para el plan de salvación. No siempre comprendemos su obrar, pero confiamos en Él. Seguimos el ejemplo de Cristo haciendo el bien a los demás y esforzándonos en perdonar.
En el Catecismo se puede leer que por el Bautismo, la persona bautizada pasa a formar parte del cuerpo de Cristo, es decir, de la Iglesia de Cristo. "El Santo Bautismo con Agua es la primera y fundamental manifestación sacramental de gracia del trino Dios hacia el ser humano que cree en Jesucristo. A través del Santo Bautismo tiene lugar el lavado del pecado original; el creyente es sacado del distanciamiento de Dios. No obstante, sigue existiendo su inclinación al pecado.
A través del Santo Bautismo con Agua, el bautizado tiene parte en el mérito que Jesucristo logró con su muerte en sacrificio para la humanidad. La persona llega a tener una primera relación de cercanía con Dios: se convierte en cristiano. Así es incorporada en la comunión de aquellos que creen en Jesucristo y se profesan a Él como su Señor"
Los cánticos del coro bilbaino hicieron más emotiva dicha celebración. Así, en el marco del Servicio Divino una persona concurrente a la comunidad pudo recibir el primer Sacramento.