Reconocer a Cristo y obedecer su palabra

27.01.2026

Durante el fin de semana del 24 y 25, el Obispo Víctor Alganza visitó las comunidades de Tarragona y Barcelona. Exhortó a vivir una fe confiada, obediente y expresada en obras de amor, fortaleciendo la comunión y dejando gran bendición en el distrito de Cataluña.

En la tarde del sábado 24, el Obispo sirvió a los fieles de la comunidad de Tarragona. Para este Servicio Divino utilizo el texto bíblico: «Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.» (Juan 6:69)

Creemos y reconocemos que Jesús es el Cristo porque Él nos ha elegido como parte de su pueblo. Sin la elección divina, no podríamos ser hijos de Dios. Por amor, el Padre envió a su Hijo al mundo para la salvación de los hombres.

Nuestra respuesta a esa elección es confesar al Señor no solo con palabras, sino también con obras, haciendo el bien y sirviendo en todo momento. Jesús está cercano a nosotros y nos acompaña en el camino de la fe. Así como Abraham recibió el mandato de Dios de dejar su tierra y dirigirse al lugar que Él le mostraría, también hoy el Señor nos guía y nos conduce hacia donde quiere vernos.

Por eso, estamos llamados a hacer el bien y a confesar nuestra fe con confianza y determinación.

Durante el Servicio Divino pudieron compartir su sentir en el altar el Evangelista de Distrito y dos ministerios de Tarragona.

Al finalizar el Servicio, los jóvenes organizaron una merienda para compartir con toda la comunidad.

 

En la mañana del domingo 25 el Obispo visito la comunidad de Barcelona. El texto bíblico utilizado para el Servicio Divino se encuentra en: «Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere.» (Juan 2:5)

Para hacer la voluntad de Dios, el cristiano necesita ante todo confianza: creer que Dios siempre quiere lo mejor para nosotros, incluso cuando su voluntad no coincide con lo que nos resulta más cómodo, explico el ministerio. Esta confianza nos lleva a callar la propia voz, a escuchar a Dios y a depender verdaderamente de Él.

Escuchar al Señor requiere humildad y obediencia, en un mundo donde cada uno busca imponer su opinión. La vida cristiana es una lucha interior constante, porque muchas voces y preocupaciones intentan apartarnos de la comunión con Dios. Permanecer atentos y volver una y otra vez al Señor nos devuelve la paz y nos mantiene firmes en el camino, dijo.

Las palabras que Dios nos regala en cada Servicio Divino son indicaciones claras, que orientan nuestra vida y nos protegen, como señales en el camino. Dios es paciente y nos acompaña, dándonos tiempo para crecer y dar fruto.

El ejemplo de María en Caná nos señala el camino de la fe: “Hagan todo lo que Él les diga”. No se trata de esperar soluciones inmediatas, sino de vivir una fe perseverante que se expresa en acciones concretas.

El centro de todo es el mandamiento del amor: amarnos unos a otros como Jesús nos ha amado. En la familia, en la comunidad y en la Iglesia estamos llamados a sostenernos mutuamente. Dios nos da la fuerza para vivir esta llamada y para dar fruto en comunidad, concluyo el ministerio.

Durante el Servicio Divino pudieron compartir el altar junto al Obispo dos ministerios de Barcelona.

Al finalizar el Servicio Divino, el conjunto instrumental de niños sorprendió al Obispo y a todos los presentes al presentar a una nueva integrante y deleitar a la comunidad con dos piezas musicales, interpretadas junto al coro de la comunidad.

De este modo se cerró un hermoso fin de semana marcado por la visita del Obispo, que dejó una gran bendición para todo el distrito de Cataluña.