Los jóvenes alaveses, vizcaínos y riojanos se reunieron previamente al Servicio Divino para desarrollar los preparativos y acondicionamiento de la sala y el altar. También realizaron el ensayo de los cánticos del coro y prepararon la recepción en la puerta a los asistentes para un Servicio de Divino especial para los jóvenes.
El Pastor oficiante utilizó como base de la prédica el siguiente texto bíblico: «Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre».(Salmos 16:11).
Para dar contexto, un joven leyó un pasaje de los versículos anteriores al texto bíblico, en Salmos 16:1-11; lectura que ayudó a la meditación e interpretación del mensaje principal para aquel día: La comunión con Dios trae alegría.
El portador de ministerio subrayó que Dios nos muestra la senda de la vida por medio de su palabra, por Jesucristo y por la guía del Espíritu Santo. La alegría verdadera proviene de la presencia de Dios. La experimentamos en el Servicio Divino, en la oración, en la Santa Cena y en la comunión. La participación activa en la vida de la comunidad profundiza aún más nuestra alegría y la unión con las demás personas. Nuestro futuro con Cristo nos da una esperanza y alegría permanente, mientras nos preparamos para vivir la comunión eterna con Él.
En el momento del cambio de ministerio, y para la preparación de la prédica de la Diaconisa anfitriona de Vitoria, y a su vez Dirigente de Juventud del Distrito, los jóvenes vitorianos entonaron un cántico. La Diaconisa destacó que creemos en un Dios que ama, que quiere salvarnos para que podamos vivir en eterna comunión con Él y experimentar la plenitud de su alegría.
El mismo coro interpretó otro cántico para preparar la prédica de una Diaconisa vizcaína, quien acentuó que Dios nos muestra la senda de la vida en su palabra, en Jesucristo, a través del Espíritu Santo, en la adoración, en la alabanza a Dios al cantarle, en la Santa Cena, en la comunión, en la oración. Es Dios quien acompaña y guía en la vida y en su presencia hay plenitud de gozo.
Tras la finalización del Servicio Divino, los jóvenes organizaron un refrigerio con todos los asistentes. Ampliando así la comunión y socialización entre todos ellos, tal y como hicieron hace dos meses en la comunidad de San Sebastián. Con renovadas fuerzas se despidieron para volverse a encontrar próximamente en las comunidad de Bilbao.