La mañana comenzó con una increíble y acogedora bienvenida por parte de los niños y de la juventud, que recitaron a una sola voz el texto bíblico en Deuteronomio 6:5: «Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.» Luego entonaron el cántico “Gracias padre hoy te doy”.
El Apóstol de Distrito ofició el Servicio Divino basándose en la palabra de Juan 20:30-31: «Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.» Compartió un mensaje conmovedor y lleno de verdad: «Dios está presente.» Una afirmación simple, pero poderosa, que se convirtió en el hilo conductor de un Servicio Divino que tocó profundamente el corazón de todos los presentes.
El Espíritu Santo se encargó de que lo esencial estuviera presente.
El Apóstol de Distrito comenzó recordando el propósito del paso de Jesús por la tierra: realizó milagros, regaló el Evangelio y trajo una nueva comprensión de Dios al mundo. Pero más allá de lo extraordinario, su verdadero deseo fue que este Evangelio se proclamara con constancia: en el mundo, en los hogares, y especialmente, en el corazón de los niños. «Me ha conmocionado el cántico de los niños antes del Servicio Divino». Agradeció sinceramente a padres, madres y responsables por sembrar esta semilla de fe desde tan temprana edad.
Al hablar de los evangelios, explicó con humildad que no todo está escrito, ni todo es fácil de entender. Hay aparentes contradicciones en los relatos: «¿Quién vio primero a Jesús resucitado? ¿Se le podía tocar o no? ¿Fue reconocido o confundido? ¿Cuál es la versión correcta? No lo sé», dijo. «¿Es importante? No lo creo: lo fundamental está allí, lo necesario para la salvación del alma.»
La fe es la certeza de lo que se espera
«La fe no se basa en lo visible. Aunque el mal siga presente en el mundo, los creyentes confían en la victoria de Jesucristo. Esa victoria tal vez no se vea hoy, pero fue real y es eterna. Y aunque a veces la doctrina del Evangelio parezca lejana o difícil de vivir, seguimos creyendo firmemente que Jesús volverá y que ya habita en nuestros corazones.»
De tu mano
Como preparación del Santo Sellamiento de un pequeño, el coro de niños se metió en la piel del niño a punto de recibir el don del Espíritu Santo: “Soy pequeño, pero creceré, fuerte seré Señor, como tú”. Fue una reflexión que conectó profundamente con el sentir de la comunidad: «Donde hay paz, es posible un verdadero desarrollo.» El ministerio invitó a las familias a cuidar y proteger esa paz en sus hogares.
Santa Cena para los difuntos
Tras la celebración de la Santa Cena llegó otro momento culminante. Dondequiera que un Apóstol de Distrito dirija un Servicio Divino, también se festeja la Santa Cena para los difuntos. Fue una ocasión cargada de recogimiento y esperanza, donde la comunidad, unida en espíritu, recordó con amor a quienes nos precedieron en la fe. Se renovó la confianza en la vida eterna y en la promesa de que Dios está presente aun cuando no podamos verlo.
Reforzar los lazos mutuos
Después del Servicio Divino, la juventud de la comunidad interpretó un cántico con motivo de agradecimiento al Apóstol de Distrito y a la comunidad. También hubo un ameno tentempié, donde no faltaron las sonrisas, los abrazos ni las conversaciones fraternas. Fue una hermosa oportunidad para reforzar los lazos entre fieles, recordándonos que la comunión también se vive en lo cotidiano.