La visita del Obispo Víctor Alganza —que viajó expresamente para la realización del acto de bendición— y la presencia de un grupo de fieles de la comunidad de Mallorca —con sus voces y su música— fueron de gran aporte al marco festivo para la ocasión.
La palabra bíblica elegida para el Servicio Divino fue Salmos 119: 76: «Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme a lo que has dicho a tu siervo.»
La prédica del Obispo Alganza se explayó sobre las bendiciones que nos da Dios, destacando especialmente la importancia del consuelo de Dios; ese acompañamiento celestial que se manifiesta en todas las etapas de nuestra vida.
En sus servir, el Obispo señaló que podemos escuchar la voz de Dios que nos dice: “Yo estoy a tu lado, te conozco, te amo, te cuido, sé de tus circunstancias, te acompaño, ¡estoy contigo!”. El Espíritu Santo también se manifiesta y nos dice que pongamos la mirada en las cosas buenas que tenemos, que tenemos por la gracia de Dios: nos tenemos los unos a los otros; tenemos el amor de Dios; tenemos también su perdón. Él nos quiere dar la vida eterna; podemos alcanzar el reino de los cielos.
El ministerio destacó que es tiempo de gracia y que todavía tenemos la oportunidad de predicar el Evangelio: ¡hay salvación! La voluntad de Dios está por encima de todo —está por encima del mal—, y que el plan de salvación llegará a su cumplimiento.
El acto de la bendición de las bodas de Oro fue uno muy emotivo. A la pareja que celebraba sus 50 años de casados les fue dicho: “Dios estuvo con ustedes desde antes de vuestra unión y durante estos 50 años; damos gracias por esto. A Él le pedimos para que el Espíritu Santo les siga revelando el camino.”
Hermosa fue la hora vivida, donde se pudo sentir la fuerza del vínculo del amor que los mantiene juntos: vivir el uno para el otro; y no solamente entre ellos, sino también con Dios.