El domingo 6 de abril, las comunidades de Almería, Fuengirola, Granada, Málaga y Sevilla celebraron un Servicio Divino muy especial, dedicado a los niños, basado en el texto bíblico: «Bienaventurados los que no vieron y creyeron» (Juan 20:29).
Este pasaje, que recoge las palabras de Jesús a su discípulo Tomás tras su resurrección, fue el hilo conductor de un día en el que la fe, la esperanza y la participación de los niños tomaron un papel central. La historia de Tomás permitió reflexionar sobre cómo, aun sin ver a Dios físicamente, podemos sentir su presencia y creer, al igual que sentimos el viento, el amor o la música, aunque no los podamos tocar.
Preparativos llenos de ilusión
Desde el viernes previo, los niños comenzaron con entusiasmo los preparativos. Decoraron las iglesias con carteles, crearon gafas de cartulina con palabras como fe, creer y confiar, y ensayaron himnos y representaciones. Esta preparación no solo embelleció las capillas, sino que fomentó un espíritu de trabajo en equipo y compromiso entre los más pequeños.
Participación activa
Durante los Servicios Divinos, los niños no fueron meros espectadores. Cantaron, tocaron instrumentos, recibieron a los fieles con amabilidad y oraron junto a los ministerios. En algunas comunidades, como Granada, representaron con títeres la aparición de Jesús resucitado a sus discípulos y el diálogo con Tomás, transmitiendo con sencillez un mensaje profundo de fe.
Los ministerios explicaron que creer no siempre significa ver. A través de ejemplos cotidianos y cercanos, como el viento o las emociones, se ayudó a los niños (y también a los adultos) a comprender que hay muchas realidades invisibles que transforman nuestras vidas.
Mensajes que inspiran
En cada comunidad se compartieron anécdotas e historias para ilustrar el valor de la fe. En Sevilla, se relató una historia sobre un soldado que defendía su creencia frente a su capitán, ayudando a entender que lo invisible también puede ser verdadero. En Málaga, se destacó la presencia de Dios en la Santa Cena y en las acciones cotidianas. En Fuengirola, se proyectaron imágenes de la historia bíblica y se invitó a los niños a reflexionar sobre a quién le creen y por qué es importante tener fe.
Se enfatizó que Dios no rechaza nuestras dudas sinceras y que, como con Tomás, siempre nos recibe con paciencia y amor. También se recordó que la fe no es algo que se impone, sino que se cultiva desde el corazón, con experiencias, ejemplos y vivencias compartidas. La idea predominante de la prédica fue que la fe no necesita pruebas visibles, sino un corazón dispuesto a creer.
Comunión fraternal
Al finalizar los Servicios Divinos, en muchas comunidades se compartió un desayuno fraterno que fomentó la cercanía y el diálogo entre generaciones. En Málaga, los niños ofrecieron un detalle en idioma alemán a los hermanos presentes, como muestra de afecto y hospitalidad.
En todas las comunidades se vivió un ambiente de alegría, unión y esperanza. Las fotografías junto al altar, decorado con símbolos como corazones o gafas con palabras de fe, inmortalizaron una jornada que quedará en el recuerdo de todos.