Situada a los pies de una montaña, en el interior de la provincia de Valencia, la pequeña comunidad de Vallada recibió el 11 de enero la visita del Apóstol Camenzind acompañado por el Obispo Víctor Alganza y el Evangelista de Distrito.
En su servir el Apóstol usó la palabra: «Bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado y redimido a su pueblo» (Lucas 1:68).
El Apóstol explicó que estás palabras las dijo Zacarías, el padre de Juan el Bautista. Él estaba en el templo cuando un ángel se le apareció y le dijo que su mujer tendría un hijo. Al dudar, por ser de edad avanzada, Zacarías se quedó mudo. Cuando finalmente nació su hijo, pudo creer en la palabra del ángel, recupero la voz y dijo las palabras del texto bíblico.
Seis meses después de este hecho, nació Jesús y, con él, llegó la salvación y redención del hombre.
A través de la Santa Cena nos son perdonados los pecados pero un día, cuando venga Jesucristo, seremos liberados para siempre. Ninguno puede decir: “Nadie me quitará la fe”. Son pequeños detalles que nos van separando de Dios.
Durante la prédica también se hizo referencia a otros ejemplos:
- Los discípulos de Emaús tenían fe, estuvieron junto a Cristo, pero cuando murió se marcharon de Jerusalén.
- Caín hacia su ofrenda, pero no fue agradable a Dios y reaccionó con ira. Debemos tener cuidado con cómo reaccionamos cuando algo nos parece malo o injusto.
¿Por qué vamos a la iglesia?, se preguntó. Porque Dios nos visita y redime con su palabra.
El Evangelista de Distrito y el Obispo colaboraron en el altar aportando detalles para la comprensión de la prédica.
El Obispo contó que una vez en Cuba una de las fieles recorrió el camino hasta la Iglesia, que es muy humilde, durante 4 horas de ida y 4 de vuelta. Iba a caballo, por caminos difíciles. Cuando le preguntaron por qué lo hacía, contestó: “Aquí me visita Dios” .
La alegría fue grande pues el Apóstol dispensó la Santa Cena a la comunidad. Dejando la alegría en los fieles e invitados por la visita recibida.