Del 22 al 25 de agosto, la Granja Escuela Parapanda, ubicada en la provincia de Granada, acogió a un grupo de niños y niñas entre 5 y 13 años del Distrito Sur de España para un campamento lleno de actividades lúdicas, educativas y espirituales. Con un programa bien estructurado, el campamento ofreció a los jóvenes participantes una experiencia inolvidable en un entorno natural y seguro.
Jueves: un comienzo lleno de energía
El campamento dio inicio el jueves 22 con una asamblea de bienvenida en la que los niños, acompañados de sus monitores, recibieron una cálida recepción. Durante esta reunión, se les presentó el programa de actividades y se establecieron las normas de convivencia, fomentando un ambiente de respeto y camaradería.
Después de la asamblea, los niños disfrutaron de un refrescante baño en la piscina, lo que permitió que comenzaran a relajarse y socializar. La tarde continuó con una serie de juegos de presentación diseñados para que los participantes se conocieran mejor. Estos juegos no solo ayudaron a romper el hielo, sino que también sentaron las bases para un ambiente de cooperación y amistad que duraría todo el campamento.
La jornada concluyó con una velada donde los niños participaron en diferentes actividades recreativas y de dinámicas grupales, cerrando el primer día con risas y nuevas amistades.
Viernes: aprendizaje y creatividad
El segundo día del campamento estuvo dedicado a actividades constructivas y creativas. Por la mañana, los niños participaron en una construcción, utilizando materiales naturales disponibles en la granja escuela como barro y paja para hacer ladrillos. Un ejercicio que les enseñó sobre trabajo en equipo, y también sobre la importancia de la planificación y la ejecución conjunta de proyectos.
Posteriormente, se realizó un taller de cestería, en el que aprendieron a tejer cestas utilizando papel. Este taller fue una oportunidad para que los pequeños desarrollaran habilidades manuales y conocieran más sobre las antiguas tradiciones artesanales.
Después de la comida, hubo tiempo libre, que aprovecharon para explorar la granja, jugar o simplemente descansar.
Sábado: cuerpo y espíritu
El sábado comenzó con una sesión de yoga al aire libre, donde se les enseñó técnicas básicas de respiración y relajación, ayudándolos a conectar con su cuerpo y mente en el tranquilo entorno de la granja.
A continuación, participaron en un taller de música, donde exploraron diferentes instrumentos y ritmos. Esta actividad no solo les permitió desarrollar su sentido musical, sino también experimentar la alegría de hacer música en grupo, creando melodías y armonías juntos. La tarde culminó con una actividad creativa en la que los niños pintaron camisetas, dejando volar su imaginación y plasmando sus propias creaciones en esta prenda que se llevaron como recuerdo del campamento y además las usarían para asistir al Servicio Divino al día siguiente.
Domingo: un cierre espiritual
El último día del campamento estuvo marcado por una profunda experiencia espiritual. Los niños asistieron a un Servicio Divino, basado en Mateo 16, parte del versículo 18, donde se habló sobre la importancia de una base firme para la Iglesia. Se hizo una analogía entre el Apóstol Mayor de la Iglesia Nueva Apostólica y el apóstol Pedro, quien fue la roca sobre la cual Jesucristo edificó su Iglesia. Se destacó la importancia de tener una fe sólida y una comunidad unida, capaz de construir una iglesia fuerte y llena de amor.
Este mensaje resonó profundamente en los corazones de los pequeños participantes, quienes se llevaron a casa no solo recuerdos y nuevas amistades, sino también un renovado sentido de pertenencia y compromiso con su fe.
El campamento en la Granja Escuela Parapanda fue más que una simple escapada al campo; fue una oportunidad para que los niños del Distrito Sur de España se conectaran entre ellos, con la naturaleza y con su fe. A lo largo de cuatro días llenos de actividades diversas, los jóvenes aprendieron, se divirtieron y, sobre todo, reforzaron su sentido de comunidad y espiritualidad, llevándose consigo lecciones valiosas en sus corazones.