Los preparativos comenzaron ya el sábado, el día previo al Servicio Divino especial para los más pequeños de la comunidad de Valencia. Los niños se reunieron para decorar el altar y conocer las tareas que tendrían que realizar durante el Servicio Divino.
Unos recibieron a los asistentes; otros dirigieron el coro, pusieron los números de los cánticos y colaboraron en el desarrollo del Servicio Divino. Además, un poco antes de comenzar, los niños entraron en la sala de ministerios y compartieron unos minutos, oraron juntos y salieron hacia la sala de la iglesia.
El texto bíblico para este día fue: «Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre» (Mateo 6:9).
El Pastor destacó la importancia de conocer el enunciado de la oración del Padre Nuestro que dejó Jesucristo para sus discípulos. Empieza con alabanza y termina con alabanza.
Con Jesucristo aprendimos una relación con Dios como padre. Anteriormente, nadie tuvo está relación con Dios y a nosotros nos dio está gracia. Por lo que tenemos que santificar su nombre en cada ocasión.
La oración continua: «Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra». Debemos tener el deseo y anhelo por la venida de Jesucristo y desear percibir que el reino de Dios está cerca. ¡Deseo de que se haga su voluntad!
«El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy». El Padre Nuestro también es un ruego por lo cotidiano y por el alimento espiritual, que no nos falte y podamos compartir.
«Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores». Las deudas, explicó el ministerio a los niños y a la comunidad reunida, es cuando dañamos a otro. Y mencionó ejemplos de estas situaciones:
- Un niño le rompió una goma a un compañero y en lugar de pedir perdón, pensó: «Menos mal que no me vio la maestra».
Los niños fueron preguntados si esto estaba bien, y dijeron que no.
- Un niño quiere quedar con un compañero para que vaya a su casa a jugar y este le dice: «Lo siento mucho, no puedo ir tengo que ir al dentista». Después, a la tarde, se encuentran en el parque. Y el niño se sintió engañado.
Los niños fueron preguntados nuevamente si estaba bien engañar a otros, y dijeron que no.
El Padre Nuestro finaliza de la siguiente manera: «Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén».
Hay cosas que no podemos evitar, ahí está Dios, pero otras sí, como cruzar la calle con el semáforo en rojo para los peatones. Hay situaciones en las que podemos evitar el peligro, explicó el Pastor.
Al final, volvemos a alabar a Dios en su grandeza y decimos Amén que significa «así sea».