El domingo 11 de febrero el Apóstol Camenzind visitó la comunidad de Málaga, donde se reunieron asistentes de Málaga, Fuengirola, Gibraltar, así como visitas de Sevilla, Granada, Almería y Alicante para vivir un Servicio Divino cargado de sorpresas.
Para la prédica de este día, el Apóstol utilizó el pasaje bíblico que se encuentra en Romanos 8:35: «¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?». Una pregunta que invita a reflexionar sobre la posibilidad de ser separados del amor divino, pero que también insta a tomar acción ante cualquier intento de alejamiento, expresó el ministerio.
Reflexionando sobre la figura de Jesucristo, el Hijo de Dios que sacrificó su vida por la humanidad, el Apóstol recordó a los presentes la importancia de conocer y desear la presencia de Cristo en sus vidas. Animó a cada uno a preguntarse si estar con Jesucristo es realmente un anhelo, y subrayó que, al decir sí, es conectar directamente con las enseñanzas de las Sagradas Escrituras.
El Apóstol abordó las dificultades que enfrentamos en la vida diaria, reconociendo las distintas situaciones que pueden afectar la vida. Desde problemas materiales hasta enfermedades y preocupaciones espirituales, e instó a no quedar en la queja, sino a buscar la cercanía de Dios y recordar que no estamos solos.
En una perspectiva alentadora, se recordó que Jesucristo también enfrentó desafíos en su vida terrenal, pero nunca abandonó la conexión con su Padre Celestial. Este recordatorio da esperanza y ayuda a comprender que, a pesar de las dificultades, Dios siempre está cerca y nos ama.
Se expresó la importancia del Servicio Divino, destacando que cada participante puede experimentar algo especial en algún momento de su vida. Se animó a la congregación a participar activamente en él, para recibir la Palabra, el perdón y renovar las fuerzas.
Ese día estaba previsto que un Pastor pasara a descanso y fue llamado a predicar activamente por última vez. Desde el altar, instó a tomar medidas preventivas, protegiendo la paz y alegría de posibles «ladrones» espirituales. Recordó también la importancia de la santidad y de la preparación para el Servicio Divino, ya que somos la novia de Cristo, preparando nuestras almas para su venida.
A continuación, el Obispo Alganza abordó la esencia del amor en la relación con Dios y con nuestros semejantes. Destacó la importancia de demostrar amor a Dios a través de nuestras acciones hacia los demás, recordando las palabras de Jesús sobre el trato hacia los «míos». Subrayó la necesidad de santificar el domingo no solo por las necesidades personales, sino también por el amor hacia nuestros hermanos y hermanas en la fe.
El Servicio Divino culminó con regalos especiales, incluyendo la donación del Santo Sellamiento a dos niños y la ordenación de un ministerio de Diácono y otro de Pastor para la comunidad de Málaga.