El domingo 30 de abril, fue un día muy especial para la comunidad de Murcia. Nada más entrar en la comunidad se sentía que se viviría un día de fiesta. No faltaba ningún detalle: el altar, los arreglos, todo hacía referencia a los 60 años de casados de una pareja que celebraría ese día sus bodas de diamante.
El Evangelista de Distrito fue el encargado de oficiar ese día y lo hizo con una palabra de Mateo: «Y Jesús se acercó y les hablo diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.» (Mateo 28:18-20)
La palabra era perfecta para esta pareja, ya que hablaba de ser misioneros. Así lo hicieron ellos a lo largo de sus 60 años de matrimonio. Él fue Pastor durante una gran parte de su vida y su activar también fue apoyado por su esposa. Dios los bendijo y el oficiante hizo especial mención de esto durante el Servicio Divino. También fueron llamados a colaborar en el altar el resto de los ministerios de la comunidad.
Después de celebrar el Sacramento de la Santa Cena llegaba el momento de que la pareja recibiera la bendición de bodas de diamante.
El Evangelista de Distrito leyó un breve texto sobre por qué se llama bodas de diamante a los 60 años de matrimonio:
«Es el mineral más duro que se conoce. Está compuesto por cristales, muy frágiles de solo tres formas de líneas rectas, transparente y con brillo propio. El conjunto de componentes, lo convierten en una piedra preciosa de gran valor y lo distingue su excepcional dureza. Tiene aplicación en seis actividades más, por lo tanto, siete son sus utilidades diferentes que coinciden con el tiempo que llevó la Creación por la palabra de Dios. Sesenta años de matrimonio es una vida compuesta por días cristalinos, también duros y frágiles pues no tienen giros, solo una forma de conducta recta y transparente que hacen de ellos un cúmulo de días sorprendentemente enorme y de brillo propio. Las herramientas matrimoniales y sus utilidades para la permanencia del amor, la paciencia y comprensión. ¡El brillo diamantino no se puede esconder e ilumina los siete días de cada semana que en su conjunto han formado sesenta años!».
Al finalizar el Servicio Divino todos pudieron saludar y agradecer al feliz matrimonio. Todos sin excepción agradecieron a la hermosa pareja por su gran amor y humildad, siendo ellos, sin proponérselo, un gran ejemplo para la comunidad de Murcia.
Alrededor de 50 fueron los asistentes al Servicio Divino y más de la mitad eran invitados.