El Servicio Divino con el Apóstol Mayor Jean-Luc Schneider del domingo 9 de noviembre de 2025 en Bülach, clausuró la segunda asamblea mundial de Apóstoles de Distrito del año, que previamente tuvo lugar en la sede de la Iglesia Nueva Apostólica Internacional en Zúrich. Su servir se basó en Efesios 3:14 y 17:«Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor»
El Servicio Divino se transmitió en directo a todo el distrito apostólico de Suiza.
Al comienzo de su servir, el Apóstol Mayor enfatizó: «La obra de Dios es mayor de lo que podemos ver». Añadió que Dios obra mucho más allá de nuestra comprensión, tanto en cada persona como en la Iglesia mundial. Los Apóstoles tienen la misión de preparar a los creyentes para la Segunda Venida de Cristo y, al mismo tiempo, dar forma a la Iglesia para que pueda seguir existiendo en el futuro. Otra tarea es ser “colaboradores para la alegría de los creyentes”.
Mirando a Jesús
Jesucristo le dio espacio a la humanidad al renunciar a su propia gloria. Vivió y sufrió como un ser humano, por amor. Por consiguiente, su valentía y su devoción incondicional siguen conmoviéndonos hoy. Nos dice a cada uno: «Puedes tener lo que yo tengo. Ven a mí y te ayudaré».
Darle espacio a Jesucristo
Leer los cuatro Evangelios con mayor interés, comentarlos con familiares y nuestro entorno, y así pasar tiempo con Jesucristo, permite que Él viva con más fuerza en nosotros. A medida que crece la fe, también crece el amor por Él. De este amor surgen guía, fortaleza y valentía. El seguirle no se convierte en una obligación, sino en un anhelo profundo.
Amor sin temor
Donde hay amor, no hay lugar para el temor. Muchos abandonan en tiempos difíciles. Jesús hizo lo contrario: se acercó a todos y amó sin distinción. Cuando Él mora en nosotros, también nosotros podemos amar, compartir y ayudar sin temor, no con nuestras propias fuerzas, sino sostenidos por la Palabra de Dios.
El camino a la perfección
Quienes aman a Jesús buscan la unidad. Reconocemos que no nos elegimos unos a otros, sino que Él nos unió. Por lo tanto, estamos dispuestos a ceder y a transigir en aras de la unidad. Porque la unidad conduce al camino de la perfección.
La fe como fundamento
El Apóstol de Distrito Élie Taty Mukinda recordó a todos que Jesucristo morará permanentemente en nosotros mediante la fe. La fe no es un estado pasajero, sino el fundamento de la vida. Como un árbol de mango que da fruto desde sus profundas raíces, un corazón creyente da fruto de amor.
El amor expulsa el miedo
E Ayudante de Apóstol Mayor Helge Mutschler señaló en su prédica que el amor perfecto expulsa el miedo. Quienes sienten y experimentan el amor de Jesús pueden compartirlo en su vida diaria: en sus familias, en el trabajo y en sus comunidades. Jesús mismo respondió al sufrimiento y la injusticia con perdón: «Padre, perdónalos». Este amor expulsa el miedo, crea comunidad y hace visible parte del cielo espiritual.
Tras la celebración de la Santa Cena, también se administró la Santa Cena por los difuntos, acompañada de música solemne.