El propósito de estos escritos fue transmitir un mensaje de fe y unidad en esta Semana de Santa:
"No hay fronteras ni distancias que puedan separar a los hijos de Dios. Llegará el día en que esas distancias ya no existan, y todos estaremos unidos en el amor de Cristo. Que estas Pascuas nos encuentren en comunión, siendo uno solo en Él."
Las cartas fueron enviadas por los jóvenes, junto a los ministerios, en los días previos a la Semana Santa.
Esta tradición comenzó en el mes de diciembre, cuando jóvenes de Alemania enviaron la primera carta a España. Su cometido era demostrar que para los hijos de Dios no hay fronteras ni idiomas.