Los jóvenes de Alemania enviaron una hermosa carta a los jóvenes de Barcelona, dando inicio a una nueva y significativa tradición.
El mensaje principal de la carta era transmitirles que «No hay idiomas ni fronteras para los hijos de Dios».
Inspirados por este mensaje, los jóvenes de Barcelona se reunieron para redactar una respuesta conjunta. Una de las jóvenes se encargó de traducirla al inglés y enviarla por correo.
En el día de Navidad, los siervos y jóvenes de la comunidad colocaron la carta en el árbol como un regalo especial para todos los miembros de la comunidad.