La comunidad de Murcia llevaba tiempo preparándose para ese día tan especial, por la visita del Obispo, pero también por la gran fiesta de unas bodas de Oro, del Pastor en descanso y su esposa. El matrimonio agasajado estuvo rodeado del amor de su familia, de los fieles de la comunidad, los Pastores y ministerios de Distrito.
El Obispo utilizó la palabra de Génesis 22:18. «En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste mi voz».
Cuando Abraham escuchó al ángel de Dios, se marchó dejando atrás todo lo bueno que tenía: su pueblo, su familia, sus riquezas. Él no tuvo la oportunidad de saber adónde iba; en aquellos tiempos no había los medios actuales, pero fue obediente y se marchó. Luego, le pidió a Dios tener una familia. A pesar de su edad avanzada, Dios le dio un hijo. Al tiempo le pidió que lo sacrifique. Abraham no entendía lo que le pedía Dios, pero fue obediente, y un ángel impidió que sacrifique al hijo. Dios bendice cuando somos obedientes, así lo dice en el final del versículo.
Bendición de Dios es escuchar su voz con fe y ser consecuentes. Cuando algunos discípulos se marcharon porque no entendían lo que decía Jesús, Él invito a otros a marcharse, pero Pedro le dijo: “¿A dónde iremos? Tú tienes palabras de vida". Se deduce de esto que Pedro había valorado la riqueza de las palabras de Jesús, explicó el Obispo.
A veces podemos pensar que en los Servicios Divinos se dice y se escucha siempre lo mismo, pero esta siempre se renueva, agregó citando el ejemplo de un poeta y el agua.
También colaboró desde el altar el Anciano de Distrito, quien agregó: Dios siempre nos habla, pero a veces lo entendemos antes, a veces después. La bendición es cuando sentimos que Dios está cerca.
La esperada boda de Oro
Luego de la absolución y de la Santa Cena llegó la hora de la Bendición de bodas de Oro. La pareja lucía radiante, sus caras iluminaban todo y se podía sentir, el amor entre ambos.
Ahora estáis en el tiempo del oro, dijo el Obispo a la pareja. Habéis mantenido la bendición que Dios les ha dado en diferentes etapas de vuestras vidas, la bendición hay que renovarla cada día. Habéis apoyado el uno al otro cada día. El oro no se oxida, vuestra relación brilla como el oro, no se apaga. ¿Cómo seguiréis?, preguntó el ministerio y respondió con una cita bíblica: «Más yo a Jehová mirare, esperare al Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá»(Miqueas 7:7). Hacedlo así, dijo el Obispo y seguiráis siendo un hermoso ejemplo para todos.
Luego del Servicio Divino, todos se quedaron junto a la pareja de agasajados a compartir un tentempié que la comunidad había preparado y poder compartir hermosos momentos de su vida de fe.