El domingo 9 de Julio, el Apóstol Camenzind ofició en la comunidad de Girona ante 48 invitados que esperaban con ansias su visita.
La palabra elegida por el Apóstol para este Servicio Divino se encuentra en Lucas 14:11: «Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.»
En su servir, el Apóstol expresó cómo muchas veces creemos que sabemos más que Dios, y empleamos la lógica para pensar en cómo debería ser lo que Dios quiere.
El Apóstol tomó dos ejemplos. En primer lugar, el de Adán y Eva que encontraron lógico el razonamiento de «querer ser como dioses». Luego mencionó el caso del rey Saúl, quién fue enviado a destruir todo aquello que formaba parte del pueblo de Amalec, y quién, en su lógica y con el pedido del pueblo, decidió salvar algunos animales que Jehová había ordenado destruir, para ofrendarlos. Pero esto desobedecía la orden divina y la palabra de Jehová (primer Samuel capítulo 15).
Volviendo sobre el pensamiento guía del inicio, el Apóstol hizo referencia a quedar humildes ante el Señor, para que en su venida podamos ser ensalzados. Debemos ser humildes si queremos llegar hacia Dios. Si trabajamos con humildad, Dios va a estar con nosotros.
Colaboraron en el servir el Evangelista de Distrito y un Pastor, quienes ahondaron en el texto bíblico guía.
El soleado y caluroso día de verano sirvió de marco para una gran celebración, ya que el Apóstol realizó la bendición de bodas de Plata para el Dirigente de comunidad y su esposa.
Sin embargo, aún la comunidad de Girona habría de recibir tres regalos muy especiales: la ordenación de tres nuevos ministerios.
En esta oportunidad, se ordenaron dos Diaconisas y un Diácono, que habrán de servir a Dios colaborando en Girona. El Apóstol dio una palabra muy profunda durante la ordenación:
«Dios os ha elegido; os aconsejo trabajar siempre con ese sentir. No os puedo prometer que nunca vais a tener un problema, una preocupación, quizás al contrario, pero en ese momento nos damos cuenta de que no decidimos nosotros, que quién decide es Dios, y Él os va a Bendecir en cada situación de vuestra vida espiritual».
Ser Diácono o Diaconisa significa servir al Señor de otra forma, colaborar y tener un corazón lleno de amor hacia los demás. Todos debemos servir a Dios, más tener un ministerio significa recibir dones, y la autoridad de anunciar en su debida forma la palabra de Dios; recibir la Bendición y la Santificación de Dios para desarrollar esta tarea.
Un Diácono o Diaconisa también podría hacer una Bendición final, incluso un servicio de palabra en el caso de que no hubiera otro ministerio. Esto puede asustar pero sabemos que es el Padre quién nos transmite la fuerza.
Lo que Dios ofrece lo queremos recibir, para así también transmitirlo a los demás. Seamos humildes para poder trabajar como le agrada a Dios.
El Apóstol se marchó con gran alegría, al igual que todos los que participaron de este inolvidable día.