El sábado 21 de marzo, la comunidad de Fuengirola acogió una Jornada dedicada a los mayores del Distrito Sur. El Servicio Divino estuvo a cargo del Evangelista, quien tomó como base el texto del Salmo 92, versículos del 13 al 15: «Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes, para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto».
Este pasaje subraya que la vida de fe mantiene su valor con el paso del tiempo, permaneciendo firme y dando fruto.
El encuentro comenzó con una oración cercana y sensible, recordando especialmente a quienes no pudieron asistir por motivos de salud y expresando el deseo de que todos se sintieran alcanzados por el mensaje.
Firmemente arraigados en la fe
El mensaje central giró en torno a la imagen de un árbol bien plantado. Recordando las palabras del Salmo, se destacó que el creyente puede ser “como el cedro del Líbano”, un árbol fuerte y resistente, capaz de crecer con raíces profundas. Esta comparación permitió reflexionar sobre la importancia de estar bien arraigados. A lo largo de la vida, muchas personas han contribuido a sembrar la fe: maestros, ministerios y creyentes que, con dedicación, transmitieron valores y enseñanzas espirituales. Gracias a ellos, hoy muchos pueden mirar atrás con agradecimiento.
Así como una planta necesita un buen suelo para crecer, también la fe necesita un entorno adecuado. En este sentido, se subrayó el valor de permanecer en la “casa de Dios”, entendida como el lugar donde se cultiva la vida espiritual, se fortalece la fe y se alcanza la madurez espiritual. Se reconoció asimismo con gratitud el trabajo de quienes han transmitido la fe a lo largo del tiempo: “Nosotros estamos parados sobre las piedras que ustedes pusieron”, expresó el ministerio.
Un legado que da fruto
Se puso en valor una vida de fe vivida a través de acciones concretas dentro de la comunidad: el coro, el adorno floral o la oración silenciosa por quienes la necesitan. Las experiencias personales también fueron clave para fortalecer la confianza: “Hemos vivido necesidades y tristezas, pero Dios nos ha mostrado su ayuda tantas veces…”, manifestó el siervo. Este recorrido permite alcanzar una madurez espiritual que ayuda a afrontar las dificultades con serenidad.
Un legado que permanece
Durante la jornada también se reflexionó sobre el valor de los mayores en una sociedad que, en ocasiones, “idolatra la juventud y desprecia la madurez”. Frente a ello, se reafirmó su papel esencial: “Este legado es el producto de vuestro trabajo, de vuestra entrega”.
Se recordó además la importancia de confiar en Dios y superar el miedo, ya que éste nos pone una barrera con Dios. Frente a ello, se animó a fortalecer la confianza y a permanecer vinculados a Él.
El Servicio Divino concluyó con un mensaje claro: el legado de los mayores sigue vivo. Sus raíces firmes continúan dando fruto y construyendo el futuro de la comunidad.
Jornada repleta de actividades
Tras el Servicio Divino, los mayores compartieron un desayuno en un café cercano a la iglesia, mientras el local se preparaba para las actividades programadas.
La jornada continuó con distintos juegos —de agilidad mental, motricidad, bolos y dados— que se desarrollaron en un ambiente de alegre participación y sana competencia.
Posteriormente, varios jóvenes del distrito sirvieron la comida, un momento que favoreció el intercambio de experiencias y el fortalecimiento de los lazos entre los asistentes.
Por la tarde, el ambiente se animó con música y baile. El tango tuvo un protagonismo especial, interpretado por un fiel de la comunidad de Fuengirola y acompañado por una pareja de baile formada por el Evangelista y su esposa.
El encuentro concluyó con una merienda típica argentina, con facturas, en un ambiente distendido lleno de risas y anécdotas.
La jornada fue muy bien valorada por los mayores del Distrito, quienes ya esperan con ilusión el próximo encuentro.