El mandato del Papa Francisco estuvo marcado por su compromiso con la justicia, la paz y la protección de la Creación. El Papa se dirigió a Dios y al mismo tiempo a las personas.
Tocó muchos corazones con su cercanía a los pobres, su humildad y su deseo de reforma. A través de su vida humilde, marcada por la solidaridad y la empatía, manifestó la credibilidad del Evangelio de Cristo y fue un exhortador inspirador que llamó a vivir el Evangelio.
El Papa Francisco también ha sido un partidario de iniciativas ecuménicas y ha demostrado repetidamente su voluntad de entablar el diálogo y la reconciliación con otras religiones. Fue el primer Papa, 500 años después de la publicación de las tesis de Lutero, en participar en una conmemoración oficial de la Reforma o en acercarse a comunidades de fe cristiana más pequeñas.
En Pascua, el Papa Francisco volvió a dedicar todas sus energías a estar cerca del pueblo durante las celebraciones de Pascua y a repartir la bendición. Esto nos ha conmovido profundamente, escribe el Apóstol de Distrito, y señala que para nosotros, los cristianos de todo el mundo, es también motivo de gratitud que a través del Papa Francisco muchas personas hayan podido recuperar el coraje y la confianza, también y especialmente para la Iglesia de Cristo, de la que todos tenemos el privilegio de ser parte.