El Apóstol de Distrito Deubel fue acompañando por el Apóstol Rolf Camenzind y el Obispo Víctor Alganza, además de los ministerios del distrito.
Al llegar a la comunidad, los niños recibieron al Apóstol y le dieron un sobre que llevaba un mensaje dentro: era el texto bíblico Mateo 5:8 que es la palabra que más le gusta al Apóstol. Los niños no sabían que ese sería el texto utilizado para servir ese día a las comunidades presentes. Está fue una hermosa experiencia.
«Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.» (Mateo 5:8)
El Apóstol explicó que es bueno santificarse. Cuando el Apóstol Pedro fue a resucitar a una mujer pidió qué las personas salieran fuera de la casa, después oró y de esta manera se santificó para su tarea.
También nos debemos santificar para acudir al Servicio Divino, porque podemos ponerlo todo delante de Dios. Él nos atiende y entonces el Servicio Divino será como el cielo: seremos felices por vivir el cielo en la tierra y por poder ser un cielo para el prójimo. De esta manera, es posible llegar a tener corazónes puros.
Durante su prédica, el Apóstol Deubel describió las características del corazón puro:
- Está lleno de amor. Dios nos dio la semilla y la tenemos que desarrollar. Sobre esto dio dos ejemplos: la posición de corazón en las ofrendas de Caín y Abel; y la colaboración con alegría del pueblo de Israel para construir el templo.
- Resiste al pecado. Aquí nuevamente, lo explicó con un ejemplo: José fue seducido por la esposa de Potifar pero resistió al pecado ya que no queria hacer ese mal a Dios.
No siempre el corazón es puro, pero Dios nos ayuda a conseguirlo así podemos ver a Dios y seremos bienaventurados.
Lo podemos ver aquí en la tierra
Simeón estaba el el templo cuando llegaron María, José y Jesús. Siendo un bebé, lo cogió en brazos y no le importó el pasado.
Así queremos acoger al prójimo, sin importar el pasado, dijo el ministerio. Los hombres son imperfectos, pero los dones ministeriales de Dios sí son perfectos, abracémoslos para experimentar el amor de Jesús en la tierra, agregó.
El Obispo Víctor Alganza colaboró en el altar, reforzando la prédica del Apóstol de Distrito.
La alegría fue creciendo, pues 11 fieles pudieron recibir el Santo Sellamiento. Y tras la Santa Cena para los difuntos, llegó un regalo: fueron instituidos un Diácono y una Diaconisa para la comunidad de Valencia.
Con la aportación musical del coro de Denia y Valencia, de niños, el coro de hombres y la recién creada orquesta del Distrito Levante hicieron crecer la alegría al Servicio Divino que reunió 180 fieles y 20 invitados.