Para el Servicio Divino del segundo domingo de Adviento, el coro de la comunidad de Denia tenía preparado un repertorio especial, alegrando a los presentes con cánticos en diferentes idiomas.
La prédica se centró en la palabra de Lucas: «Derriba del trono a los poderosos y exalta a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide con las manos vacías» (Lucas 1: 52 y 53)
El Dirigente de la comunidad explicó el significado de este pasaje. Recordó cómo María, tras su encuentro con Elisabet, elevó un cántico de alabanza a Dios. Este momento fue crucial, ya que Elisabet le confirmó la promesa que el Ángel le había hecho. En su cántico, María describe la misión de Jesús, que no será la de derrocar a los gobernantes terrenales, sino la de vencer a Satanás y liberar a las personas de su dominio espiritual.
El ministerio destacó además cómo esta misión se refleja en la transformación de las condiciones humanas: los poderosos que abusan de su posición serán derribados, mientras que los humildes serán exaltados. Los hambrientos, aquellos que reconocen su necesidad de "alimento espiritual", serán saciados, mientras que los que se consideran autosuficientes quedarán vacíos. Este mensaje invitó a todos los presentes a reflexionar sobre la importancia de la humildad y la apertura espiritual para recibir la gracia divina.
La prédica fue enriquecida por la Diaconisa. Sus palabras resonaron en los corazones de los asistentes, ofreciendo valiosas perspectivas para la vida diaria y guiándolos sobre cómo recibir, cultivar y compartir el gran regalo que Dios nos ha dado.
El Servicio Divino estuvo embellecido por una rica participación musical. El coro de la comunidad llenó el ambiente con sus armonías, mientras que los duetos y solos, interpretados en varios idiomas, añadieron una dimensión internacional y especial a la celebración.
El Servicio Divino contó con la participación de 25 amigos e invitados, además de los miembros habituales de la comunidad. La presencia de nuevos rostros contribuyó a la alegría y el sentido de unidad entre los asistentes.
Tras el Servicio Divino, se ofreció un espacio de convivencia fraternal, con una merienda. Esta reunión fue una ocasión perfecta para estrechar lazos, intercambiar palabras amables y fortalecer la comunidad. Muchos decidieron quedarse un rato más, compartiendo conversaciones agradables y disfrutando de la calidez del momento.