El Servicio Divino tenía como punto central el texto bíblico «Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» (Romanos 10:13).
La palabra transportó a los presentes a la esencia de poder comprender la importancia de invocar el nombre de Dios. La explicación se fue diversificando en varios aspectos, desde la comprensión de la misericordia que Dios tiene para con su pueblo y la salvación para cada una de sus almas, destacando el enfoque principal: todas tienen el mismo valor para nuestro Dios.
El marco musical fue acompañado de coro y orquesta. El coro preparó el camino para poder vivir la oración de intercesión para difuntos y luego un marco instrumental dio la introducción a lo que sería la bendición de bodas de Oro.
La palabra para la bendición de las bodas de Oro fue: «Porque habéis llevado mi plata y mi oro y mis cosas preciosas» (Joel 3:5).
El Anciano de Distrito explicó a la pareja que dos almas del Señor se presentaron frente a su altar, no solo pidiendo la bendición de sus bodas de Oro, sino destacando que lo son todo el uno para con el otro. Y tal cual lo dice la palabra elegida, para la bendición, guardaron su amor, sus más preciosas experiencias de fe, ante los ojos de Dios. Pero lo más maravilloso fue lo que Dios reafirmó en esa bendición, aun cuando ya no se acompañen en la vida terrenal, ese amor sigue vivo, guardado y fortalecido. Porque el amor es eterno, como nuestra alma, el tesoro más valioso para nuestro amado Padre.
Los novios fueron acompañados de su familia y amigos.
Finalizado el acto, los asistentes pudieron estrechar abrazos y saludos a los ministerios y a la pareja, dando el cierre de un domingo celestial.