«Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios. Y los presos los oían» (Hechos 16: 25) fue la palabra elegida para el día especial de los niños en el Distrito Norte.
El oficiante resaltó que el pasaje bíblico citado hacía referencia a uno de los viajes del Apóstol Pablo. En uno de ellos, él y los que le acompañaron vivieron cosas duras, como en una obra de teatro que interpretaron los niños tras la lectura bíblica.
Dos niños hicieron de Apóstol Pablo y Silas que daban testimonio, sobre la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. Pero en la ciudad creían en otros dioses. Entonces son acusados de confundira toda la ciudad. Por esoson juzgados, azotados y enviados a la cárcel. El carcelero les pone unos grilletes.Ellos están en una celda oscura.
Los otros presos no pueden creer lo que escuchan. Oyen como ellos oran en voz alta y cantan himnos de alabanza. Los niños entonan Con un corazón alegre. De repente sucede un terremoto. El carcelero se despierta por el ruido. Ve que todas las puertas están abiertas. Cree que todos los presos han huido y se asusta.
El Apóstol Pablo le llama.
-Todos seguimos aquí- le dice.
Y el carcelero cae de rodillas delante de Pablo y Silas y pregunta:
-¿Qué debo hacer para ser salvado por vuestro Dios?
Pablo responde:
- Cree en el Señor Jesús, y tu familia será salvada.
Él le da las gracias de todo corazón. Más tarde Pablo bautiza a este hombre y a toda su familia. Al día siguiente, Pablo y Silas son liberados. Salen en busca de otras personas que están agradecidas de creer en Jesucristo y quieren convertirse en hijos de Dios.
En la prédica se escuchó que Pablo y Silas son un gran ejemplo para nosotros. A veces nos olvidamos rápidamente de alabar y dar gracias a nuestro Dios cuando algo no sale exactamente como nos gustaría. A veces incluso suceden cosas que no nos agradan. Aun así siempre hay motivo suficiente para alabar y dar gracias a nuestro Padre celestial.
Para ese día, se colocó delante del altar una caja colorida con regalos, que recuerdan todo lo que nos regala el amado Dios. El ministerio preguntó a los niños: ¿Qué nos regala Dios?. ¿Estamos agradecidos, o lo damos todo por sentado? El agradecimiento es un regalo del que uno puede disfrutar, les dijo. Pablo y Silas no oran por su liberación, sino alaban a Dios. El terremoto es señal de que Dios ha escuchado la oración.
A continuación, cada niño sacó un obsequio de la caja y el ministerio explicó lo que simboliza y el porqué debemos agradecer de todo corazón:
* un álbum familiar: para agreder por tener unos padres, tutores, etc.
* unos dulces: para valorar la comida
* una imagen de la comunidad: en la que damos gracias por vivir un Servicio Divino, experimentamos el perdón de los pecados y la Santa Cena como hijos de Dios.
* Un cuaderno: para apreciar una formación.
* Un globo terráqueo: Dios le regaló un planeta los humanos, donde hay aire para respirar y donde podemos vivir. Por ello alabamos a Dios.
* Un envase de comprimidos: cuando estamos enfermos, vamos al médico. Y si es necesario, recibiremos medicamentos. Por ello mostramos agradecimiento a Dios.
* Un cojín de sofá: por él comprendemos que tenemos una vivienda y vivimos en casas que nos protegen de la lluvia y del frío.
* Un peluche: con el que aplaudimos tener amigas, amigos y animales o algo más.
* Un libro de la escuela dominical: donde elogiamos lo más grande que Dios nos ha regalado, que es la enseñanza del amor de Dios
Para colaboración del Dirigente de Comunidad de San Sebastián los niños cantaron Junto a ti oh Señor quiero estar. El ministerio subrayó que como demostraron Pablo y Silas, orar funciona. ¡Dios nos regala tantas cosas! Tenemos tantas cosas en la vida por las que podemos estar agradecidos y que reconocemos por qué podemos alabar a Dios y dar gracias a nuestro Padre celestial.
La Comunidad acompañó a los niños con el cántico de arrepentimiento Oh que amigo no es Cristo dando solemnidad a la preparación del perdón de los pecados.
Para la Santa Cena un niño al órgano y una niña a la flauta travesera hicieron el acompañamiento musical con el cántico Dios es Amor
Para el final los niños interpretaron al compás de un bastón el cántico En las manos tengo yo un bastón que de oro es
Tras la finalización del evento, los asistentes compartieron un refrigerio para ensalzar mucho mas dicha celebración. Luego, todos los niños fueron a un parque infantil donde interactuaron y jugaron hasta el cansancio.